agosto 10, 2024

Múltiples viajes en tan solo 10 días: Málaga – Córdoba – Huesca

Reflexiones del 10 de Agosto en Huesca

El 10 de agosto es un día especial en nuestra ciudad, Huesca, capital mundial en mi corazón. Hoy celebramos el día de San Lorenzo, y como todos los años, nuestras fiestas han comenzado con la energía de siempre. Ayer, tras una mágica noche del 9 al 10 de agosto, disfruté al reencontrarme con muchos amigos después de tanto tiempo. Sin embargo, al finalizar la noche, no pude evitar llorar. Estar con mi gente me basta; un día más me conozco, me acepto y me supero. Con este encuentro, he recargado mis baterías, especialmente después de anunciar hace 10 días que acepté un nuevo proyecto: Mimichi: Perdido en Otra Dimensión.

La Soledad y la Angustia en el Viaje

Pero como decía, la soledad me atormenta. Como dijo Albert Einstein: “La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver qué pasa”. Durante estos últimos 10 días, he experimentado una montaña rusa de emociones. Me he angustiado y también disfrutado, con una breve visita a Córdoba, el reencuentro con mis viejos amigos en Huesca, y ahora pensando en mi regreso a Málaga. Mi mente ya está enfocada en el cortometraje que mencioné el pasado 30 de julio, cuando estaba en Málaga terminando el curso de “Color Grading Avanzado” en ESCAC & SchoolT.

Viajes y Recuerdos: Córdoba y el Ibón de Anayet

Después de hacer las maletas en Málaga para regresar a Huesca, y de una excursión al Ibón de Anayet el 8 de agosto, no quiero mirar mucho atrás, porque esos recuerdos son mágicos, casi imposibles de imaginar. Sigo siendo un chaval de 23 años con mucho entusiasmo y una ambición desmedida, pero, si soy honesto, me asusta la sociedad, sin importar a dónde vaya.

Durante mi visita a la mezquita de Córdoba, me di cuenta de algo impactante. Siempre quise ir cuando era pequeño y estudiaba los libros de historia. Pero me di cuenta de que muchas veces somos una farsa, movidos por las fachadas. Queremos ser más inteligentes cada día, pero esos avances tecnológicos nos limitan. Yo mismo me siento atrapado en este juego, compartiendo solo la felicidad en mis redes sociales mientras, por dentro, lucho con una ambición que, como una noria, me lleva de la felicidad a la ansiedad incontrolable.

Reflexiones Finales y Lecciones Aprendidas

Nos olvidamos rápidamente de los momentos difíciles, de esos apoyos fundamentales que construimos, y también de los momentos hermosos que vivimos. Creo que he tomado las mejores decisiones para mí en cada momento. Me he convertido en un “perro andaluz”, y esa vergüenza que alguna vez sentí se ha desvanecido. Como dice un refrán: “La vergüenza, donde sale una vez, nunca más entra; y la sospecha mucha sale de donde entra”.

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En conclusión, me alegra ser quien soy. Avanzo a pasos de gigante, y aunque sueño con tener esta vida, disfruto calladamente y lloro como un niño. Eso me hace más humano. Hace 20 años, no existían estos avances tecnológicos que hoy nos hacen menos reales y más irracionales. Solo quería compartir mis pensamientos.